5 puntos para mejorar tu presentación o pitch

Llegó el momento. Te invitaron a dar una charla, una capacitación o una presentación de tu empresa y luego de la felicidad inicial, te encontrás ante el “síndrome del ppt en blanco” (no, no existe el término, te lo acabo de inventar). Es una mezcla de pánico escénico con bloqueo creativo que nos ha atacado a todos cuando tenemos un desafío de presentación lo suficientemente importante.
Así que antes de que empieces a poner excusas y pierdas oportunidades, te comparto estos 5 tips-aprendizajes que fui recopilando en casi 10 años de estar brindando conferencias, workshops y capacitaciones. La lista podría ser infinita, pero en mi experiencia estos 5 puntos suelen ser 100% relevantes en cualquier situación de exposición: una charla, un pitch ante inversores, una presentación ante un cliente, una reunión de resultados, etc. ¿Qué otros sumarías vos?

1- Prepará el material que vas a compartir a conciencia.

La idea es que te sientas seguro y orgulloso de él (ya sea el PPT que acompañará tu charla, la carpeta que vas a dejarle al cliente o las tarjetas con notas para tener en la mano en una exposición sin proyector). Ahora ¡cuidado con el riesgo de querer empachar de conocimiento a tu público! En las presentaciones hay una regla de oro: menos siempre, siempre, siempre, siempre, es más
Tu material debe servirte como apoyo o ayudamemorias para anclar una idea. Si la gente debe detenerse a leerlo para entenderlo, más que una ayuda, es tu mayor competencia por su atención.
Nunca es buena idea que leas el texto en la presentación porque eso implica que vas a tener que darle la espalda a tu público. Si todos atienden a la pantalla, vos, dejás de ser necesario allí.
La idea es que tu material de soporte muestre solo pocas palabras para darles un vistazo.  Cualquier otra explicación más extensa, glosario de palabras, tablas de datos o lo-que-sea que implique leer detalladamente podés circularlo como material impreso para los asistentes o enviarlo luego por email.
En las presentaciones con palabras que funcionan como recordatorio, es bien claro que tenés que habértelo memorizado para saber qué decir en cada diapositiva (lo cual nos lleva al punto 5).
 

 2– Movete liviano.

Si bien lo único indispensable para dar una presentación sos vos, a la hora de elegir dispositivos que te apoyarán, es bueno que sepas que un power point (sin animaciones!) y un pasadiapositivas son suficientes para lograr la esencia de lo que querés contar.
En los puntos anteriores hablamos un poco sobre la presentación en el powerpoint. Ahora bien ¿es indispensable el pasadiapositivas?
La posibilidad de tener un pasadiapositivas te sirve para no tener que acercarte a la PC y así moverte cómodo tomando el poder del escenario o lugar donde estarás exponiendo.
En cuanto al audio, si podés elegir, siempre es conveniente un micrófono solapero o de vincha en lugar del micrófono de mano, para no tener que sostener dos cosas (mic y pasadiapositivas).  Y por último, si estás dando una capacitación, puede resultarte útil también una pizarra o rotafolio, por si hay alguna explicación esquemática que quieras dar a partir de alguna pregunta puntual.
Recordá también moverte en el espacio. No se trata de hacer una coreografía, pero tampoco de quedarte como un poste agarradito al microfono.
Probá desplazarte un poco a los costados caminando o si el público está sentado en semicírculo, podés probar acercarte a las personas. Eso genera conexión e involucramiento.
Salvo que sea una reunión en una sala chiquita sin otra posibilidad, nunca te pares o sientes detrás de una mesa. Todo lo que ubiques entre vos y tu público pueden volverse elementos de distanciamiento y lo que querés lograr, es justo lo contrario.

3- Encontrá frases claves que te ayuden a avanzar en la presentación.

Al menos, una frase poderosa de arranque, una de desarrollo, una de cierre.
En el caso de que sea una exposición más larga o incluso educativa, podés estructurar estas frases en tips/consejos. Si son 5 claves/tips/consejos cuando vas por el 3 ya sabés que pasaste la mitad.
La idea, como buen material de soporte, es que esas frases/momentos de la presentación, te ayuden también a organizar tus tiempos en relación con la duración del evento.
 

4- Dinámicas, juegos, preguntas

Si el formato de tu presentación involucra un espacio de capacitación o una charla más extensa que 40 minutos, siempre es buena idea involucrar dispositivos de interacción. Y si. Eso también lo tenés que preparar.
El viejo refrán que dice que “la gente puede olvidar lo que dijiste, pero no cómo los hiciste sentir” es absolutamente real. ¡Cuidá la experiencia además de tu contenido!
¿Qué son los “dispositivos de interacción”? Son esos ingredientes que estarás incluyendo en tu presentación para incluir la participación de la gente. Pueden ser pequeños momentos o el 80% de la experiencia total, pero en todos los casos te van a llevar un tiempo que tenés que contemplar en tu cronograma.
Yo adoro las cartitas, esos pequeños dispositivos en papel como los que ves en la foto que uso en mis workshop con distintos objetivos. Pero puede tratarse desde algo tan mínimo como reflexionar sobre un par de preguntas que estarás haciendo oralmente hasta facilitar una dinámica que involucre equipos, movimientos grandes en la sala, post it coloridos por todos lados, musica y danza.
Los recursos creativos pueden ser infinitos, pero recordá siempre que cuando abrís un espacio de expresión como este tenés que contemplar los resultados posibles, el tiempo que demandará y -sobre todo- la relevancia de hacerlo vs. no hacerlo.

5- Practicá, practicá y seguí practicando.

No hay forma de lograr los puntos anteriores si no es practicando. Si ya tenés las ideas básicas de lo que vas a decir podés empezar practicando a solas.
Es muy probable que si es tu primera vez no te guste como suena tu voz o como te ves en cámara, pero quedate tranquila que la enorme mayoría de esos “defectos” solo los notamos nosotros mismos.
¿Y cómo pasar del miedo a la práctica? Una buena sucesión de prácticas hasta llegar a estar frente al público final es la siguiente:
— practicás a solas, de pie, en voz alta y en lo posible frente a un espejo. Acá el punto es lograr que las palabras migren desde la cabeza hacia tu cuerpo y para eso es fundamental que estés parada.
— practicás a solas  grabándote con tu celular. Acá la idea es que luego puedas verte para detectar muletillas o posturas corporales que desees corregir.
— practicás enfrente a alguien de confianza. Acá la idea es romper la primer barrera de la verguenza o miedo al espectador. Si además, esa persona puede darte feedback constructivo, mucho mejor.
— practicás enfrente a un pequeño grupo de personas conocidas (tu equipo de trabajo, el grupo de amigas, la familia cercana, compañeros de curso, lo que tengas a mano). Acá la idea es que puedas probar mirar diferentes puntos del público y gestionar tu actitud cuando ves distintos gestos en las caras de las personas. Es una buena idea pedirles feedback constructivo, donde te indiquen aspectos muy puntuales que podrías corregir.
— practicás enfrente a un pequeño grupo de personas no conocidas. Acá la idea es que sea tu primera prueba antes de tener que exponer frente a un público más numeroso o que por su  composición te signifique un desafío mucho mayor. Muchas veces, esta instancia la tenemos cuando damos un pequeño taller o participamos con una pequeña charla en un evento más amplio que organiza una organización amiga.
Deseo que tengas muchísimo éxito. La gran clave acá (además de ensayar muchísimo) es estar muy comprometido con el mensaje que vas a compartir: sea una capacitación, un pitch o una presentación comercial.
Y recordá que si te encanta el tema del que estás hablando, eso siempre generará conexión con tu publico porque la pasión no se puede disimular 🙂
¿Puedo ayudarte con una charla para tu empresa u organización sobre marca personal, empoderamiento femenino técnicas de comunicación y presentación¡Charlemos! Escribime a hola@CeciliaNunez.com o conocé más sobre mi trabajo en www.CeciliaNunez.com